ABORDAJE DE LA OBESIDAD INFANTIL_1200x62

INICIO 23 DE ABRIL DE 2021

FUNDAMENTACIÓN:

La obesidad infantil es uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI.
Según datos de la OMS, el número de lactantes y niños pequeños (de 0 a 5 años) que
padecen sobrepeso u obesidad aumentó de 32 millones en 1990 a 42 millones en 2013.
Si se mantienen las tendencias actuales, el número aumentará a 70 millones para 2025.
La obesidad del niño tiende a perpetuarse en la adolescencia y la del adolescente en la
vida adulta y conlleva un gran número de complicaciones.


La evidencia científica no ha demostrado que una determinada prescripción dietética en
particular sea exitosa. Algunos indicadores asociados al fracaso del tratamiento son poco
estímulo familiar, ambiente obesogénico y entorno que boicotea el tratamiento. Por el
contrario, los indicadores asociados al éxito son el acompañamiento familiar, educación
alimentaria hacia la familia y el niño, alimentación variada/no restrictiva, modificación del
estilo de vida.

En este contexto, ante la preocupación de que el niño no tenga garantizado el
derecho a un correcto crecimiento y desarrollo físico, psíquico y emocional complicando
directamente su calidad de vida, surge la necesidad de formar profesionales que cuenten
con las competencias, habilidades y herramientas necesarias para actuar como garantes
de este derecho.


Los programas de prevención y tratamiento de la obesidad infantil deben tener como
objetivo principal que el niño o la niña junto a su familia puedan asumir la responsabilidad
de cuidarse a sí mismo, adoptando hábitos de vida saludable que perduren y contribuyan
a mantener un adecuado estado nutricional, de salud y bienestar. Los pilares del
tratamiento deben ser modificación de la conducta alimentaria, estimular un estilo de vida
activa y la actividad física programada, apoyo emocional, incluir el ambiente familiar.


Deben centrar su atención en la salud general del niño. Brindar un gran enfoque a las
áreas social, físico, lúdico y emocional. La intervención debe tener la finalidad de superar
los enfoques estrictamente estructurados del sobrepeso y la obesidad infantil que se
centran en la disminución de la masa corporal, tomando como punto las emociones del
niño. Promover una alimentación no restrictiva (normocalórica), hedónica, equilibrada y
variada.


La principal estrategia del tratamiento debe ser la educación alimentaria nutricional (EAN)
no impartida de forma verticalista, sino combinando diferentes técnicas y herramientas
para mejorar su efectividad como coaching, mindfulness, terapia de aceptación y
compromiso, terapia cognitiva conductual, entrevista motivacional. Además, el juego debe
estar como eje central en los encuentros.


La actividad lúdica incrementa la motivación y propicia lo significativo de aquello que se
aprende, es inherente al ser humano en todas las etapas de su vida y ayuda a la
adquisición de conocimientos.


La prevención y el tratamiento de la obesidad infanto-juvenil requieren de estrategias
innovadoras centradas en EAN con un enfoque lúdico, poniendo énfasis en las emociones
del niño. Por este motivo el objetivo del presente curso es brindar herramientas
innovadoras, eficaces y basadas en la evidencia científica para la prevención y el
tratamiento de la obesidad infantil.

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